Martes 27-sep-2011
El índice sobre el ratón dictaba la fluidez de la información, las imagenes se agolpaban en la pantalla. Datos, planos, predicciones nutrían la emoción de sentir la brisa fresca de la montaña.
Se acordo el qué, el cuando y el como llego sobre la marcha, de modo que cuando amaneció andavamos a todo galope por los caminos que llevan al reino de las cumbres.
| 09:00 Descargando |
El primer "round" se lidiaba con esos diabólicos inventos que tienen dos ruedas y pedales. Durante hora y cuarto estuvimos recibiendo el castigo divino, que la voluntad de querer llegar a algun lugar impone a los incautos.
| Pedaleo |
| Risas ascendiendo |
| Jimy como una rosa da ánimos a un destrozado Dani |
Efectivamente llegar llegamos con algún ''pero'', pero sin ninguna pega. Pusimos a buen recaudo los briosos corceles y cual exalación seguimos senda.
Atravesamos los reinos de Mordor y Elfos, saludamos a sus habitantesy reverenciamos sus milagros. Todo era encanto y belleza, hasta que se cernio sobre nuestras cabezas la sombra de la oscuridad, lo inospito de la naturaleza , la cara norte, ese terreno mortecino tapizado de gris, donde el calido abrazo del sol hace tiempo cedio al frio y la sombra, con el rostro marchito alzamos la mirada y posamos nuestros sentidos en la roca.
Humedad, inseguridad y dudas florecen cual narcisos en el prado del universo emocional. Pero el impetu de la gloria devora cualquier insurrección de la voluntad. Llegar al pináculo somital es la unica opción a pesar del sacrificio de un miembro, que amputado por la cruel inseguridad llace en el valle a merced de las alimañas.
Luchamos con honor, derramando nuestra sangre sobre la arena del coliseum, exponiendo nuestra suerte al capricho de los dioses y esgrimiendo nuestras habilidades con destreza y pasión. Delluí ahora bajo nuestras suelas descubre su tesoro , olores, silencios y colores invaden nuestros sentidos obsequiándonos con el mejor de los todos; La nada.
Derramándonos hacia los valles regresamos al mundanal ruído , cruzamos arroyos, saltamos toscos guijarros, lidiamos con miuras y recuperamos lo arrebatado.
Topándonos con las ájiles monturas que pusieron alas al ocaso del día disfrutamos de la lluvia de mosquitos mas agradable de cuantas hallamos vivido . Devorando los kilometros desicimos el camino no sin disfrutar de los gruñidos de la bestia parda que yacía sobre el asiento trasero de la T4.
Topándonos con las ájiles monturas que pusieron alas al ocaso del día disfrutamos de la lluvia de mosquitos mas agradable de cuantas hallamos vivido . Devorando los kilometros desicimos el camino no sin disfrutar de los gruñidos de la bestia parda que yacía sobre el asiento trasero de la T4.
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